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Interesa a México el Acuerdo Transpacífico de comercio Fotos: Cortesía APEC
urante la reunión número 19 de líderes del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), el secretario mexicano de Economía, Bruno Ferrari, expresó el interés gubernamental en que este país forme parte del Acuerdo de Asociación Transpacífica Estratégica (TPP, por sus siglas en inglés). En representación del presidente Felipe Calderón Hinojosa (quien canceló su asistencia a la cumbre por la muerte accidental del secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora), Ferrari informó que México “iniciará consultas internas y externas” para adherirse a la iniciativa, ya que es “altamente estratégica para Estados Unidos”, socio principal de nuestro país, y por lo mismo esta posibilidad no debe ser ignorada. |
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Ante los jefes de estado y gobierno invitados a la reunión cumbre de Asia-Pacific Economic Cooperation en Honolulú, Hawái, el funcionario informó que se negociará con las naciones iniciadoras del pacto y los sectores productivos nacionales acerca de la participación de México en esta iniciativa impulsada por Washington. La Secretaría de Economía de México considera que si México no participa en este tratado no podrá vender en territorio estadunidense tanto como los países que sí se incluyan, pues las cláusulas del documento consideran la reciprocidad y preferencia entre los firmantes. La dependencia gubernamental agrega que esa ausencia provocaría que los productos de Estados Unidos que se venden en los otros países del pacto no contengan insumos generados en México, lo cual iría en detrimento de la integración que buscan ambas economías. Junto con lo anterior, el secretario Ferrari ha dicho que la exclusión de México en el TPP haría más accesible a Estados Unidos que a nuestro país para ciertos grupos asiáticos interesados en invertir. Además, Canadá y Japón avanzan en las gestiones para su incorporación. Al respecto, algunos organismos empresariales mexicanos, como la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), han manifestado su rechazo a la posible integración del país al mencionado bloque, pues consideran que la planta productiva nacional muestra desventajas que le restan competitividad. La intención del gobierno mexicano fue bien recibida por Francisco Sanchez, subsecretario de Comercio de Estados Unidos, quien comentó que “existe la posibilidad” de que nuestro país participe. Además, José Luis Silva, ministro de Comercio y Turismo de Perú, manifestó que por parte de su nación “no existe ningún inconveniente de que México se integre al TPP”, aunque aclaró que esa decisión debe tomarse en conjunto por los países involucrados. |
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Como parte de sus actividades en la cumbre APEC 2011, la delegación mexicana obtuvo la aprobación de dos propuestas que buscan respaldar la participación de las pequeñas y medianas empresas (Pyme) en el comercio internacional. La primera iniciativa contiene recomendaciones para que las Pyme sean incluidas en las cadenas globales de producción y de esta forma se beneficien de la firma de posibles acuerdos de libre comercio. La otra propuesta busca la aplicación de códigos de ética en las industrias bio-farmacéuticas y en el trabajo de las Pyme en general. Esto, con el propósito de transparentar los negocios y proteger a las empresas de menor tamaño. En el tema del “crecimiento verde”, los representantes de México signaron una propuesta para promover el comercio de artículos remanufacturados y se sumaron a un grupo de trabajo en contra del tráfico de madera producto de tala ilegal y en pro de estrategias para reducir el uso de carbón. |
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En el mismo marco, la Secretaría de Economía informa que entre las naciones de Asia-Pacífico fue reconocida la labor emprendida en México en cuanto a cooperación y mejora regulatoria, así como la creación de la ventanilla única de comercio exterior, los cambios a la Ley de Competencia y otras acciones en apoyo a la competitividad. El presidente estadunidense, Barack Obama, anfitrión de una veintena de jefes de estado y gobierno convocados del 8 al 13 de noviembre de este año, declaró su optimismo acerca de que el próximo año pueda firmarse el TPP (Trans-Pacific Partnership). Lo anterior, luego de anunciar que nueve países negociadores alcanzaron un acuerdo “en líneas generales” para este tratado. “Nuestro objetivo es lograrlo el año que viene”, dijo durante un debate con empresarios de las naciones convocadas. Horas antes, Ron Kirk, representante de Comercio de Estados Unidos, había celebrado la decisión de Japón de unirse a la negociación impulsada por Washington para firmar un tratado de libre comercio, paso previo al establecimiento de un inmenso bloque que abarcaría toda el Asia y el Pacífico. Kirk afirmó que el TPP será el complemento de otros pactos de liberalización comercial y podrán unirse al mismo otras naciones de la región dispuestas a cumplir los altos estándares que el tratado exige, requisitos indispensables para garantizar la competitividad. Observadores internacionales consideran que los esfuerzos de Washington por aumentar su intercambio comercial en esta parte del mundo se deben a que la economía estadunidense no muestra la recuperación esperada tras la crisis que estalló en 2008 y sus socios europeos tardarán en reiniciar la alta demanda de bienes y servicios procedentes de la potencia mundial. La intensificación del comercio con Asia y la cuenca del Pacífico adquiere el carácter de urgente, sobre todo cuando Europa ha advertido la posibilidad de que el próximo año inicie una recesión profunda y prolongada, pues la crisis monetaria que afecta gravemente a Irlanda, Portugal y Grecia amenaza con salir de control. |
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Por su parte, el continente asiático tiene en Europa uno de sus mayores mercados para diversos sectores industriales, sobre todo el automotriz, de textiles, productos electrónicos y otras exportaciones. El TPP, cuyo antecedente fue una zona de libre comercio formada por Brunéi, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, ya incluye a Australia, Perú, Vietnam, Malasia y Estados Unidos, país este último que ha tomado la estafeta en busca de conformar una alianza que implicaría casi 30% del producto interno bruto mundial, según el balance de 2010. Sin embargo, los analistas agregan que la importancia que el presidente Barack Obama asigna a la cumbre de APEC y a la región en su conjunto se explica, además, por el evidente y creciente liderazgo de China en esa región y el resto del mundo. En los corrillos y foros de la cumbre se percibió que la disputa por encabezar el destino de la región Asia-Pacífico no será sencilla, pues ambas potencias tiene rivalidades evidentes en asuntos comerciales, políticos y en estrategias de seguridad, aunque buscan medios de cooperación para no hacerse daño. |
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Al respecto, Barack Obama dijo ante los mandatarios asistentes a Honolulú que su país “es un poder del Pacífico y está aquí para quedarse”. Declaró que después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 todo el interés de Estados Unidos se ha enfocado en la seguridad, sobre todo en el Medio Oriente; “pero ahora nuestra atención vuelve a estar en esta zona”. La posición estadunidense es bien recibida por países a los que no conviene el empoderamiento creciente de China, como aquellos que firmaron con Washington la Alianza Transpacífica, e incluso Japón, que está dispuesto a sumarse a la zona de libre comercio impulsada por la administración de Obama. Respecto de lo anterior, el primer ministro nipón, Yoshihiko Noda, ha declarado su satisfacción por la creciente presencia de Estados Unidos en Asia y considera que ambas naciones deben trabajar unidas “por objetivos económicos y para establecer orden y seguridad”. En cambio, el mandatario chino, Hu Jintao, después de un saludo más bien frío con Obama al llegar a la cumbre, no negó que existen fuertes diferencias entre su país y la nación anfitriona, sobre todo en cuanto al valor del yuan y el papel de la potencia asiática en el ámbito global. “Los nuevos mecanismos de gobierno en el mundo deben reflejar las nuevas condiciones del panorama económico”, dijo Hu Jintao, en referencia a que Estados Unidos tiene que reconocer la creciente presencia e influencia de China. Por su parte, Barack Obama manifestó que su gobierno “no puede permanecer indiferente si no existe reciprocidad en nuestras relaciones económicas”. Además advirtió: “Denunciaremos cualquier violación a las normas, y en determinados casos actuaremos.” Lo anterior, a causa de que Estados Unidos no está conforme con la devaluación artificial de la divisa china, circunstancia que crea ventajas comerciales para la enorme planta productiva del país asiático en los mercados internacionales. Al respecto, el líder chino manifestó que los problemas de déficit comercial y desempleo en Estados Unidos “no están provocados por la cotización del yuan” y rechazó cualquier posible cambio de actitud de Beijing en ese sentido.
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